¿Qué son las calderas de condensación?

Las calderas de condensación son calderas de alto rendimiento las cuales aprovechan el calor latente de condensación presente en los humos de la combustión, mientras que las calderas convencionales, instaladas hasta hace poco años, no eran tan eficientes, perdiendo gran cantidad de calor generado por los humos de combustión.

Desde el 2015, sólo pueden fabricarse este tipo de calderas, por lo que el resto de calderas menos eficientes desaparecerán del mercado, por ello son las que en mayor proporción se instalan en los hogares.

Pueden alcanzar hasta un 109% de rendimiento gracias a la energía calorífica recuperada de los humos de combustión, mientras que las calderas convencionales no suelen llegar al 85% a potencia máxima.

Su funcionamiento consiste en la condensación de los humos de combustión: una parte del calor latente se evacua por los humos, lo que implica una temperatura muy elevada de estos humos que pueden alcanzar los 110°C. Una caldera de condensación permite recuperar una gran parte del calor latente y esa recuperación de energía reduce la temperatura de los gases de combustión hasta temperaturas entorno a 50°C o menos, limitando así las emisiones de gases contaminantes.

Las calderas de condensación deben cumplir con la Directiva Ecodesing 2009/125/EC (ErP Directive), que establecen unos requisitos obligatorios en el diseño industrial para que sean respetuosas con el medio ambiente, reduciendo las emisiones de CO2 a la atmósfera.

En este vídeo explicativo de FEDECA, puedes ver las diferencia básicas entre una caldera de condensación y las calderas convencionales:

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